▪ artigos
web-arte: ecotonoha
13.02.2011
Con la intención de ilustrar, en la práctica, las principales características que definen el Web-arte, se ha seleccionado un trabajo de éxito en todos sus aspectos, así considerado por la crítica internacional y reflejado en sus premios y galardones.
Ecotonoha (eco —del griego oikos— expresa la idea de ambiente, como en ecología / kotonoha —en japonés antiguo— palabra), de Yugo Nakamura, es un ejemplo de arte contemporáneo virtual, construido sobre la plataforma Web, que agrega diversas calidades: diseño bellísimo, simplicidad, perfecta integración con el mercado, papel social bien definido y eficiente (ecológico), colaboración con el sector industrial, estética, poética, participación colaborativa de la población mundial, entre otras.

Yugo Nakamura, Ecotonoha – presentación (2009)
fuente - NEC - https://www.ecotonoha.com/index_en.html
Accediendo al sitio del proyecto a través de un ordenador o teléfono móvil, el internauta se depara con una pantalla de abertura que explica detalles técnicos y teóricos del trabajo, y con un enlace que le direcciona hacia la obra propiamente dicha. En ese punto él ya es informado de que su participación colaborará con la plantación de árboles “reales”, cuyo objetivo es combatir el calentamiento planetario y el agujero en la capa de ozono, uno de los frentes ecológicos en que NEC (una de las más importantes empresas de tecnología de Japón) actúa.
La obra se presenta como un árbol virtual, cuyas ramas se abren y se dividen según un algoritmo aleatorio (variable e imprevisible, a pesar de seguir determinados patrones) que simula el crecimiento real de una planta, asumiendo su forma final dependiendo de la interacción con los usuarios. Esta interacción consiste en escoger un punto en las ramas donde es posible “plantar” un pequeño mensaje, que aparece en el ambiente gráfico en tonos de verde, como si fueran las hojas del mencionado árbol. El tamaño y la apariencia de las palabras varían de acuerdo con el local donde la persona decide insertarlas: los mensajes colocados en las ramas más bajas y centrales poseen más peso, mientras que las periféricas son más delicadas. Las palabras, sobreponiéndose unas a las otras conforme la participación humana, van formando con el tiempo una imagen cada vez más próxima a la de un árbol completo, que en sí es una excelente metáfora de la propia red.

Yugo Nakamura, Ecotonoha – árbol del día (2009)
fuente - NEC - https://www.ecotonoha.com/index_en.html
Cada conjunto de 100 mensajes (considerando el límite diario de un mensaje por persona) compone un árbol virtual —que a pesar de ello puede crecer más allá de ese número— y garantiza la plantación de un árbol real en la Kangaroo Island, Australia, lugar propicio para dicha actividad por estar situado en las proximidades de la falla en la capa de ozono. Cuando un árbol de mensajes termina su crecimiento, es grabado en un gran archivo que puede ser consultado libremente, capaz de enseñar la construcción de cada planta en ritmo acelerado, manteniendo, inclusive, la parte final del trayecto que cada usuario ejecutó con el ratón al participar en la obra. Esta reconstrucción condensa, en pocos segundos, centenares de interacciones de individuos de diversas partes del globo, mezclando los respectivos idiomas, culturas y alfabetos, lo que proporciona un segundo tipo de experiencia estética. Cuando sea del interés del usuario, él puede crear un enlace entre su mensaje y cualquier punto de Internet, tanto para un sitio como para una dirección de correo electrónico. Los árboles funcionan también, entonces, como un canal de comunicación que extrapola los textos allí inscritos, transformándolos en hipertextos con el poder de abrir inúmeros caminos a través de la red. El diálogo interno entre los internautas participantes, sin embargo, es impedido por el límite de caracteres, por la cantidad de mensajes y por la sobreposición de letras y colores, lo que conduce el discurso en dirección al colectivo, y no al particular como es lo usual. Aun así es posible seleccionar las ramas individualmente, lo que permite explorar en detalles cada subconjunto de mensajes y ampliar la sensación de complejidad formal y temática de la obra.
De esta manera, cada árbol virtual es una representación estética y poética de un conjunto de individuos que, unidos momentáneamente a través del tiempo y del espacio, colabora con la repoblación forestal de zonas críticas. Aparte de eso, detrás de cada planta, responsable por sus características formales y discursivas, tenemos el reflejo de una determinada coyuntura de nódulos de la red, un mapa de puntos de interés —en la forma de los hiperlinks— análogo a la propia planta y de ella inseparable. Este mapa configura un tercer nivel de comprensión de la obra, cuyo carácter es sobretodo cultural.
* * *
La primera edición del proyecto Ecotonoha, que funciona en régimen anual, se cerró en 2003 con excelentes resultados. Fueron más de 60.000 mensajes, lo que implica, aproximadamente, 600 árboles reales plantados. A partir de ahí el proyecto viene creciendo constantemente cada año (ver cuadro abajo), con más de 135.000 mensajes y 1.365 árboles plantados en 2008.
Evolución de la participación pública en Ecotonoha.com:
▪ 2003 - 60,997 mensajes, 609 árboles
▪ 2004 - 70,869 mensajes, 708 árboles
▪ 2005 - 84,539 mensajes, 845 árboles
▪ 2006 - 107,054 mensajes, 1,070 árboles
▪ 2007 - 117,101 mensajes, 1,171 árboles
▪ 2008 - 136,566 mensajes, 1,365 árboles
fuente - NEC, 2009
Es pertinente notar que durante este periodo de seis años desde el estreno de la obra, nunca fue necesario actualizarla en cuestiones de diseño ni de tecnología, lo que agrega todavía más valor y desacredita el mito de que las obras de Web-arte suelen requerir, para que se mantengan relevantes y en funcionamiento, un nivel elevado de manutención.
El alcance general del proyecto es plantar anualmente, por un periodo de diez años, un área de aproximadamente 3.000 hectáreas, equivalente a la del Central Park de Nueva York. Si todo va conforme lo previsto, el volumen de gas carbónico absorbido por la nueva floresta, pasados veinte años desde su plantación, será de un millón de toneladas. Un billón y medio de yenes serán gastados con la repoblación forestal, seguramente recuperados por NEC por diversas vías, como la propia publicidad lograda por el sitio y el creciente respeto que los consumidores sienten por este tipo de iniciativa. El proyecto ya ha recibido inúmeros premios internacionales, tanto de arte como de diseño y ecología (primer premio en el “Good Design Awards”, “London International Advertising Awards”, “Cannes Cyber Lions”, “Grand Clio Awards”, “One Show Interactive”, “Egology Goo”, “Media Arts Festival”; segundo premio en el “Tokyo Interactive Ad Awards”).
Ese tipo de currículo es bastante animador para el escenario artístico virtual y, aunque en este caso el artista cuente con el respaldo de una gran empresa, rompe con la idea general de que las obras de Web-arte jamás reciben el reconocimiento público e institucional que merecen.

Yugo Nakamura, Ecotonoha – archivo (2009)
fuente - NEC - https://www.ecotonoha.com/index_en.html
Las categorías por las cuales el proyecto viene siendo galardonado (diseño, medio interactivo, publicidad, técnica artística, imagen corporativa, entretenimiento, arte mediático, etc.) evidencian el estrechamiento entre los conceptos de arte y diseño, especialmente dentro del contexto Web. Fuera del ciberespacio esa relación nunca fue fácil, menos aún después de movimientos mixtos como la Bauhaus, Art Deco, y Arts and Crafts; los objetos del mundo tangible, no obstante, pueden ser clasificados como pertenecientes a uno u otro grupo dependiendo de la utilidad práctica atribuible a sus características formales, mientras que la naturaleza de la aplicación utilitaria de un no-objeto puede alcanzar un nivel de abstracción similar al que encontramos exclusivamente en el universo del arte. Las técnicas del virtual, por otro lado, son más próximas a las de la artesanía y los oficios que a las técnicas artísticas convencionales —derivadas más de la transmisión directa de un conocimiento público que de la sensibilidad particular a un individuo— de forma que el diferencial se limita muchas veces apenas a la cuestión de la intención y del éxito.
Crear el diseño para una tienda virtual, por ejemplo, es bastante diferente a atraer toda una comunidad alrededor de un ideal por medio de metáforas estéticas y mecanismos poéticos, tanto como pintar la pared de una casa difiere de pintar un lienzo capaz de suscitar en el público una gama interminable de reacciones.
“Me parece que la tendencia actual de los diseñadores y artistas es de que, mientras el público pueda tocar y sentir un trabajo capaz de provocar cualquier tipo de reacción emocional, la categoría de este trabajo no importa. En este sentido concuerdo con la idea de que arte y diseño se están fundiendo cada vez más.” (Yugo Nakamura, 2008)
En teoría está claro que arte y diseño no son conceptos necesariamente conflictivos o excluyentes —son dos actividades que pueden convivir en armonía tanto juntas como separadas— pero es interesante notar el desconcierto causado por las primeras obras notorias de Web-arte, a la hora de clasificarlas y premiarlas, por parte de un contexto cultural que todavía no sabe muy bien que de ellas esperar.
* * *
La facilidad con que identificamos los trazos fundamentales del Web-arte en el proyecto Ecotonoha es indicadora de su éxito como obra virtual que se alimenta de la cibercultura. El trabajo es necesariamente interactivo y capaz de atraer una gran cantidad de colaboradores, como lo confirma el número de participaciones diarias. Yugo Nakamura puede ser identificado como autor; la realización de su obra, sin embargo, depende de autorías múltiples, sin las cuales no adquiere forma ni discurso. Más allá, la obra es abierta y crece constantemente de manera imprevisible e incontrolable, mientras que encuentra en la Web las condiciones ideales de desarrollo (sería impensable sin ella), existiendo apenas como código materializable en cualquier lugar del mundo.